Estos libros es algo así como la contraofensiva de los que quieren vivir chupandole la sangre al drogadicto fracasado... políticos golfistas, cristianos violines, conservadores de distintos tonos y con diferentes grados de putrefacción son los financistas de la propaganda del drogadicto hecho pinchila con una jeringa en la yugular violandose una niña a la salida de un colegio.
Muchos humanos ambiciosos que buscan ganarse la vida a costa de la práctica de la política (e incluso el periodismo) se aprovechan de la desinformación y la propaganda prohibicionista que durante años fue promovida por la Inquisición Farmacrática: el miedo a la droga es una de las herramientas que utilizan los menos brillantes para lograr tener algún tipo de miserable protagonismo social.
En Córdoba, Argentina un ministro teenager llamado García Diaz promovía que los niños en las escuelas tuvieran roles de "Informantes" que avisaran a las autoridades estatales cuando otro comapañerito consumía droga... Por suerte la idea no prosperó. Hoy este personaje esta escribiendo un libro llamado la favelización de córdoba: ya el título del libro desencaja con la realidad que se vive diariamente en la ciudad de Córdoba. Tengo la suerte de conocer su droga y su gente, estamos a miles de años luz de una movida favelera. Hoy Córdoba en terminos de droga es más que un montón de gente pobre cortando cocaina adulterada con talco y unos cuantos emprendimientos familiares respetables que merecen toda la complicidad de los consumidores para poder prosperar en un territorio donde el mercader sin escrúpulos abre la alacena de la cocina y agarra un paquete de harina, cafiaspirinas, efedrina que compraron en un lugar de venta de suplementos deportivos (down the counter) o la tristemente célebre novalgina, adulterante muy común en esta tierra. En una favela se toma droga buena.
Garcia Díaz es un demagogo mentiroso manipulador de la población que vive en una mansión y tiene el pito chico, cara finita, voz poco creíble, doble apellido, una carrera política enterrada abajo de una montaña de niños muertos de sobredosis ... no sabemos cómo era su nombre. Nunca lo sabremos. Se la viene a tirar de Giulani escritor... es nuestro deber expresarnos sobre estos habitantes que buscan poder intentando joderle la vida a sus vecinos.
¡¡Si a la favela de Córdoba!!
la encarnación vegetal de una divinidad...
ResponderEliminarno hay nada como la droga regalada